La Isla de Santa Marina, desde el aire.

El LIFE Miera llega a la isla de Santa Marina

Fundación Naturaleza y Hombre comienza las acciones preparatorias para la recuperación de la isla, incluida en el proyecto LIFE Miera.

El Astillero, 11 de mayo de 2016

La Isla de Santa Marina, ubicada frente a la costa de Loredo (Ribamontán al Mar), es con sus 18 hectáreas de superficie la mayor isla del Mar Cantábrico. Aunque actualmente se encuentra deshabitada contó en la Edad Media con un Monasterio Jerónimo, que fue finalmente abandonado por la dureza de la vida en la isla, continuamente azotada por vientos y temporales y que, aunque se encuentra cerca de la costa, queda incomunicada de tierra firme durante los temporales invernales.

Esta isla, prácticamente llana y de forma alargada, se encuentra rodeada de grandes acantilados que dificultan el acceso. Su proximidad a la costa hace que las praderas halófitas y el brezo costero estén siendo sustituidos por especies de flora invasora que causan estragos en tierra firme, siendo la chilca (Baccharis halimifolia) y el plumero (Cortaderia selloana) las invasoras más destacadas y extendidas. Sus semillas llegaron con el viento o el oleaje, así como con la ayuda de aves, como la gaviota patiamarilla (Laurus michahelis) que encuentra en la Isla de Santa Marina un importante asentamiento de cría.

Las aves marinas se refugian en Santa Marina

Las aves marinas se refugian en Santa Marina.

El azote de los vientos del noroeste acompañado por fuerte oleaje durante el invierno extrema aún más las condiciones de la isla, que la hacen prácticamente inabitable para la vegetación en las zonas más costeras, donde la halófita chilca, amante de aguas salinas de los estuarios, no consigue desarrollarse en plenitud y crece achaparrada y sin floración. Es en el interior de la isla, más protegido del viento y la salinidad, donde la vegetación se torna salvaje, con extensos campos de narcisos con sus vistosas flores amarillas, zarzales y helechales. En esta misma zona la chilca alcanza mayor porte y desarrollo y el plumero consigue crecer formando grandes macollas, desplazando así al brezal costero de Erica vagans, la especie que en ausencia de estas invasoras sería la predominante.

El proyecto LIFE Miera, con su acción C6 Restauración de brezal costero, trabajará para recuperar el brezal de Erica vagans mediante la eliminación de las plantas invasoras, con especial atención en aquellas capaces de producir semillas y propagarse aún más en el entorno. Tras la eliminación, se llevarán a cabo labores de plantación de brezal con el fin de establecer competencia con las especies invasoras y reducir la incidencia negativa de una nueva proliferación.

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