LA FUNDACION NATURALEZA Y HOMBRE ULTIMA EL DESARROLLO DE SU PLAN ESTRATEGICO PARA LOS PROXIMOS CINCO AÑOS

El presidente de la Fundación Naturaleza y Hombre, Carlos Sánchez, y sus coordinadores de área mantuvieron un encuentro de trabajo los días 23 y 24 de enero en la localidad de Pedrosa de Valdeporres, en pleno norte burgalés. El objetivo de estas jornadas fue la definición de las líneas maestras del plan estratégico que determinará las actuaciones de la entidad entre los años 2004 y 2008. Siguiendo con fidelidad los principios que inspiraron el nacimiento de la organización en 1994, los objetivos principales continuarán siendo la conservación de la naturaleza y la educación ambienta.

Conservación

El documento marco objeto de discusión en Pedrosa de Valdeporres fija cuatro ejes fundamentales de actuación en pro de la conservación de la naturaleza:

· Continuar con la recuperación del medio natural

· Afrontar los desafíos derivados de la extensión del programa Areas para la Vida

· Fortalecer el seguimiento ambiental y la vigilancia de los espacios naturales

· Impulsar los proyectos de cooperación internacional

Educación

La educación ambiental, a través de la sensibilización y socialización de la población en los valores de la defensa del medio natural, mantendrá su protagonismo en esta nueva etapa sustentada en:

· El fomento de la participación ciudadana en los procesos de resolución de los principales problemas medioambientales.

· Las acciones destinadas a aumentar el conocimiento general de la naturaleza y sus necesidades de protección

Comunicación

Asimismo, estas jornadas de reflexión han dado lugar a los primeros esbozos organizativos de las futuras Áreas de Comunicación y Recogida de Fondos, departamentos de nuevo cuño – como campos de actividad independiente en el seno de la Fundación – que contribuirán a divulgar y garantizar los objetivos principales de esta nueva etapa.

Lugar Simbólico

El lugar elegido para certificar la renovación del compromiso de la Fundación Naturaleza y Hombre, tras una década de trabajo, posee una especial carga simbólica: una casa rural en la cara sur de La Engaña, al abrigo de los rigores del invierno en la Montaña Cantábrico-Burgalesa; con los presentes rodeados de la espectacular y empequeñecedora expresión de la fuerza de la naturaleza en la cabecera del río Engaña, observados por los ojos de decenas de especies faunísticas de incalculable valor, en un entorno de magníficos bosque caducifolios tristemente amenazado por la industrialización eólica, pero aún en plenitud.

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