SAUCES, AVELLANOS Y ALISOS DOMINAN HOY BUENA PARTE DEL ENTORNO DE LA CHARCA DE RAOS

Éste es el resultado del trabajo de la quincena de voluntarios/as que tomaron parte en la jornada de voluntariado ambiental celebrada el sábado 25 de mayo y organizada por Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH), en el marco del Programa de Voluntariado de Cantabria (PROVOCA).

La actividad, que comenzó a las 10:30 y se prolongó hasta el mediodía, arrancó con un paseo por la Charca de Raos en el que se explicó el origen de este pequeño humedal, su valor así como la situación actual del mismo. A continuación los voluntarios/as comenzaron la labor de plantación, para lo que se emplearon especies autóctonas de ribera, adecuadas a los ambientes húmedos. Las especies plantadas fueron marcadas e identificadas. Tras una pausa a media mañana la jornada concluyó con la satisfacción del trabajo bien hecho.

El área a reforestar, desbrozada previamente por personal de FNYH, ha sido la zona contigua a la Charca de Raos, un espacio antes colonizado por especies de flora alóctonas, principalmente por el plumero. Gracias a la labor de los voluntarios/as el paisaje de la Charca ha cambiado, con más de media centena de sauces, avellanos y alisos con un porte superior al metro y medio, que representan hoy una excelente barrera natural ante la proliferación de estas especies de flora alóctonas invasoras.

Charca de Raos

La Charca de Raos es un pequeño enclave que se encuentra al oeste de la bahía de Santander, delimitado por el Puerto Deportivo, las instalaciones del Aeropuerto y la propia línea de costa que aparece a escasos metros. La Charca es hoy lo que queda tras la transformación del entorno de la Marisma de Raos, un espacio que en la década de los ochenta fue cerrado con diques, quedando aislado de la dinámica mareal de la bahía.

Este humedal, gestionado por FNYH gracias a un acuerdo de custodia con el Ayuntamiento de Camargo y a la autorización del Puerto Deportivo Marina de Santander, ha sido objeto –por parte de FNYH-durante años de una labor de restauración y mantenimiento. No obstante el espacio sufre una gran presión ejercida por la proliferación de distintas especies de flora alóctona.

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