EL ESCRITOR ALBERTO VÁZQUEZ FIGUEROA DENUNCIA EL PROCESO DE INDUSTRIZALIZACION EÓLICA DE LA MONTAÑA CANTÁBRICO-BURGALESA

El escritor y periodista Alberto Vázquez Figueroa ha censurado con dureza el proceso de industrialización eólica de la Montaña Cantábrico-Burgalesa. En rueda de prensa celebrada ayer en Valladolid, Vázquez Figueroa calificó la devastación del área como “crimen de lesa humanidad de cuyas consecuencias habrán de responder sus responsables”. El autor de títulos como “Vivir del Viento”, “Ébano” o “Tuareg” manifestó su disposición a prestar su voz en “cualquier lugar del mundo” donde el patrimonio natural y cultural se esté viendo afectado por la implantación no racional de instalaciones aeroeléctricas. Por su parte, el presidente de la Fundación Naturaleza y Hombre, Carlos Sánchez, realizó un llamamiento al dialogo con los nuevos responsables de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, para pedir a continuación un cambio en la política de desarrollo eólico de la Consejería de Industria del ejecutivo castellanoleonés.

Información complementaria: artículo aparecido en “El mundo – La crónica de León”

Un frente de 698 aerogeneradores amenaza el paisaje de la Montaña Cantábrico-Burgalesa

CAROLINA MARTINEZ

VALLADOLID.— El singular paisaje pasiego está en peligro. Mientras en Cantabria se promueve su declaración como Patrimonio de la Humanidad, en la vertiente burgalesa se proyectan 19 parques eólicos. Un frente ininterrumpido de 50 kilómetros, formado por 698 aerogeneradores, recorrerá la Montaña Cantábrico-Burgalesa si el Gobierno de Castilla y León no pone coto a su política de autorizaciones.

El escritor Alberto Vázquez Figueroa acompañó ayer al presidente de la Fundación Naturaleza y Hombre, Carlos Sánchez, y a representantes municipales de la zona en una denuncia pública para dar la voz de alarma. Vázquez Figueroa no escatimó críticas para las grandes compañías que optan por la energía eólica con el único objetivo de obtener subvenciones, 16 pesetas por kilovatio producido, «cuando ni siquiera se consume». El escritor puso sobre la mesa datos llamativos, como que las energías renovables no llegan en este momento al 6% de la producción total en España, pero sólo se gasta un 10% de ese mínima cantidad, el resto «se tira». Pero, añadió, los españoles se gastan en producirla «300.000 millones de pesetas al año». «Es un latrocinio, una canallada y el mayor negocio sucio de España», aseguró. «No tengo empacho en decir que son unos ladrones, lo dije hace tres años en un libro y nadie se ha atrevido a ponerme un pleito», subrayó el escritor.

«Se roba dinero a manos llenas, se nos roba la belleza del paisaje y el futuro de nuestros hijos», destacó Alberto Vázquez Figueroa.

La realidad es que esta industria es una «golosina económica» para los ayuntamientos, que ven como sus ingresos se disparan — pueden cobrar hasta 3.000 euros por generador al año— y muchos no dudan en aceptarla. Otros habitantes, sin embargo, ven peligrar su futuro y sus inversiones, como las casas rurales subvencionadas por la Unión Europea.

Carlos Sánchez considera que la decisión «debe trascender a los ayuntamientos» porque afecta a todos. La comarca ocupa 800 kilómetros cuadrados, donde la ganadería itinerante, los prados y cabañas, han configurado un paisaje singular, el pasiego. No sólo eso, se calcula que cada aerogenerador puede acabar con una media de 20 aves al año, la mayoría rapaces y algunas protegidas. Además, las obras de infraestructuras que requiere la instalación de estas industrias son irreparables para el entorno: carreteras, decenas de kilómetros de tendidos eléctricos y subestaciones para el transporte de la energía. Un proceso costoso que sólo se rentabiliza a través de las ayudas económicas.

Para Carlos Sánchez, las empresas aprovechan los recovecos de superficie entre las áreas protegidas, como las Zonas de Protección de Aves (tres en la zona), los Lugares de Interés Comunitario (ocho) y los Espacios Naturales (Ojo Guareña en Castilla y León) para ‘colar’ sus proyectos (19 previstos en la Comunidad y 4 ya en marcha), «cuando se trata de uno ininterrumpido». A la Junta le corresponde no aceptar estaciones en zonas definidas por el propio Gobierno regional como de «alta sensibilidad».

El alcalde pedáneo de Las Machorras, Roberto Ortiz, dependiente del Ayuntamiento de Espinosa de los Monteros, denuncia que no pudieron rechazar un parque, ya en marcha, y otro, ahora en obras. Dos industrias que han colocado aerogeneradores a sólo 50 metros de las cabañas. «Algunos no pueden vivir allí del ruido que hacen, parece que quieren que los ganaderos nos marchemos», asegura Roberto Ortiz.

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