Las alianzas público privadas favorecerán la conservación de la biodiversidad y el desarrollo rural

Es necesaria una mayor alianza público privada para mejorar la conservación de los espacios naturales protegidos en el Oeste Ibérico, favoreciendo a la vez la creación de nuevos modelos de gestión que permitan el desarrollo rural. Ésta es una de las conclusiones del VIII Foro de la Biodiversidad del Comité Español de la UICN (CeUICN), que ha concentrado en Ciudad Rodrigo a expertos españoles y portugueses durante los dos  últimos días.  Este encuentro ha sido posible gracias a la colaboración del MARM, los fondos FEADER y el Centro de Cooperación para el Mediterráneo de UICN.

Durante el mismo, se ha analizado la problemática de esta área transfronteriza, que se ve afectada por fenómenos como el abandono de los usos tradicionales agroganaderos, la intensificación agraria, la falta de tejido social que sustente las actividades extensivas, y la desvalorización cultural del medio rural. Sin embargo, esta red de espacios naturales posee un alto valor ecológico y de su conservación depende la supervivencia de especies tan emblemáticas como la cigüeña negra, el buitre negro, el lince ibérico, el alimoche, el águila real o el corzo. Así lo han puesto de manifiesto los diferentes expertos que han participado en la jornada de este martes, que han explicado algunas de las principales iniciativas de conservación tanto públicas como privadas que se están realizando en la zona.

En este sentido, Antonio Monteiro, ha realzado la labor de protección de aves rupícolas que ATN desarrolla desde hace más de 10 años en la reserva portuguesa Faia Brava. Para ello, se ha centrado en la restauración ecológica del hábitat de estas aves teniendo en cuenta los usos tradicionales del territorio.

Carlos Sánchez, presidente de la FNYH, ha destacado las actuaciones de su fundación en la restauración de las sierras, las dehesas de piedemonte y los cañones fluviales en la zona de los Riscos del Águeda y la reserva biológica de Campanarios de Azaba. También ha hecho hincapié en la necesidad de recuperar especies clave del ecosistema como el conejo, cuya presencia es vital para la supervivencia de numerosas especies.

Por su parte, Samuel Infante (Asociación Quercus) ha recalcado la imprescindible colaboración entre los diferentes agentes del territorio, ya que ésta favorece la gestión integrada de la biodiversidad en los espacios naturales.  Asimismo, ha realzado la aparición de  nuevas oportunidades en el medio rural, como puede ser el ecoturismo, iniciativa que han experimentado en su ámbito de actuación, el Tajo Internacional.

Ecoturismo, recuperación de razas autóctonas e integración de la población

El abandono de los usos tradicionales en el medio rural hace necesario un replanteamiento de alternativas que permitan apoyar la conservación de los espacios naturales ligados a los mismos. Una alternativa que puede revitalizar los pueblos venidos a menos son las experiencias de ecoturismo. En esta línea Maria Teresa Pérez, deWildlifers, y David de Salvador, de la Estación Biológica Internacional del Duero, explicaron cómo desde su experiencia han contribuido a la difusión y conservación del Oeste Ibérico.

Víctor Casas destacó que la recuperación de razas y variedades autóctonas como el asno zamorano pueden convertirse en una buena herramienta de concienciación a la sociedad, no sólo por la importancia de conservar el patrimonio genético, sino el patrimonio cultural asociado a los usos de estas razas domésticas.

El ICNB, representado por Rafael F. Neiva, también ha hecho hincapié en mantener viva la vinculación de la población local que habita los espacios naturales, promoviendo su participación activa y capacitándoles como gestores integrantes del territorio.

Conservación ex situ

Zarza de Granadilla acoge desde marzo de 2011 el nuevo Centro de Cría del lince ibérico tal y como ha explicado su coordinador Pedro J. Fernández. Esta especie ha sufrido un fuerte y continuado declive que hace casi imposible su supervivencia en estado natural. Por ello, se puso en marcha un programa de cría en cautividad del lince ibérico que supone una herramienta de conservación genética y de reproducción. No obstante, Fernández ha reiterado que ésta no es una solución a largo plazo, sino que dicha solución pasa por mejorar los hábitats potenciales del lince, lo que hará viable la reintroducción de esta especie endémica.  En este sentido, el Oeste Ibérico, bien gestionado, puede suponer una oportunidad única para sustentar poblaciones potenciales en el futuro.

En conclusión, este Foro de intercambio de experiencia y buenas prácticas ha sentado las bases que permitirán evolucionar hacia una gestión compartida del territorio en el Oeste Ibérico que integre, no sólo a las organizaciones conservacionistas, sino también a universidades, población local, administraciones públicas y otros sectores como el ecoturístico.

Cabe destacar que las administraciones no han estado ajenas a este proceso, sino que han compartido sus conflictos y han mostrado su disponibilidad y voluntad de cooperación y coordinación entre los grupos de interés, como han manifestado tanto el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, Jose Ángel Arranz, como Bárbara Soto-Largo, representante de la Dirección General de Medio Natural y Política Forestal del MARM.

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