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Más de 100.000 árboles y arbustos engrosan la reserva de plantas del vivero El Pendo  de la Fundación Naturaleza y Hombre

Fruto de Roble (Foto:B. Varillas)

Fruto de Roble (Foto:B. Varillas)

Recuperación de la cubierta vegetal en el Oeste Ibérico y en la Montaña Pasiega

26/11/2014 – El equipo del Vivero del Pendo de la Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) ha recogido esta temporada semilla para un total de 27.000 árboles y arbustos destinadas a repoblaciones en fincas acogidas al proyecto LIFE+Naturaleza (LIFE 12 NAT/ES/000595) “Club de Fincas del Oeste Ibérico” financiado por la Unión Europea, que ejecuta la FNYH en fincas cercanas a ambos lado de la frontera de España y Portugal, entre cuyas actuaciones está la mejora de la cubierta vegetal de los territorios que se asocien a esta iniciativa. A esta cantidad cabe añadir la semilla recogida para el “Life río Miera” (LIFE13 NAT/ES/000899) que la FNYH desarrolla en Cantabria, para el que se han recogido unas 83.900 plantas de distintas especies, además de la producción anual del vivero destinada a la venta.

Entre otras especies se ha recogido semilla de Arce campestre (Acer campestre), Aliso (Alnus glutinosa), abedul (Betula alba), espino albar (Crataegus monogyna), Fresno (Fraxinus angustifolia), nogal (Juglans regia), chopo negro (Populus nigra), chopo (Populus alba), peral silvestre (Pyrus borgeana), encina (Quercus ilex), melojo (Quercus pyrenaica), sauce blanco (Salix alba) y mimbrera (Salix fragilis).

Las semillas de casi todas las especies de árboles necesitan pasar un año o más en el vivero para germinar y desarrollarse como plantón. Por ese motivo, las estimaciones de demanda de semilla se efectúa con años de antelación a su plantación en el campo. En la mayoría de las especies arbóreas la fructificación se concentra en pocas semanas y los recolectores recogen la semilla en el plazo en el que están maduras pero el fruto aún no ha caído al suelo. Muchos árboles son “veceros”, es decir, dan un año y otro menos. La producción varía por factores climatológicos en el momento de la fructificación.

Todo esto implica planificar las repoblaciones forestales. Es posible que a un año de producción abundante (“año de semilla”) le sigan años en los que la semilla es escasa. En los años buenos los daños debidos a insectos afectan a menos semillas y es mayor la diversidad genética de padres masculinos que cuando se recolecta en un año malo, precedido por una polinización en la que ha intervenido sólo un pequeño número de árboles. Es importante recolectar las semillas de árboles “padres” sanos.

La flor es el órgano que da origen a las semillas, de las cuales nacen las nuevas plantas. El polen pasa de flor a flor por medio del viento, de los insectos o de ambas cosas a la vez. Cada especie está adaptada a uno u otro medio de polinización. Generalmente, las plantas polinizadas por insectos tienen flores atractivas, mientras que las polinizadas por el viento suelen tener flores no llamativas.

La época de diseminación de las semillas es característica de cada especie. Unas lo hacen inmediatamente después de la maduración, mientras que otras lo retrasan hasta la llegada de los fríos o las estaciones lluviosas. Las semillas se recolectan en el espacio de tiempo que media entre su maduración y diseminación. Este periodo varía con la especie, pues mientras algunos frutos permanecen cerrados en el árbol durante mucho tiempo (arces etc.) y otros se abren o caen inmediatamente después de la maduración (olmos, etc.). Algunos frutos son apetecidos por los pájaros, por lo hay que recogerlos pronto. El arrendajo es un ave que esconde en el suelo bellotas para comer. Se estima que cada arrendajo ‘siembra’ unas 5.000 bellotas al año. Muchas germinan porque se le olvida donde las esconde.

Las semillas de muchas plantas no germinan inmediatamente después de la maduración. Entran en estado de latencia, que puede durar desde unas semanas a varios años. Las semillas de algunas especies germinan a continuación de un intervalo de almacenamiento seco, o en la primavera siguiente. Las semillas de algunas especies no germinan aunque se les quite completamente la cubierta y se coloquen en condiciones favorables para la germinación. Este fenómeno es frecuente en semillas de árboles. Ello es debido a condiciones fisiológicas del embrión, necesitando este tipo de semillas un período de postmaduración. Muchas semillas necesitan para ello humedad y baja temperatura, lo que de manera natural ocurre en los inviernos de zonas de clima templado. Este proceso se reproduce de manera artificial mediante la estratificación, que consiste en colocar las semillas en arena húmeda, con frecuencia durante varios meses. La época de siembra de los plantones se hace antes de la época de lluvias.

El Vivero del Pendo de la Fundación Naturaleza y Hombre ha producido plantones utilizados para repoblar la Montaña Pasiega, el cinturón verde de la bahía de Santander y la reserva biológica de Campanarios de Azaba de la FNYH en Salamanca, así como numerosos otros enclaves. Las semillas se recolectan en las zonas donde luego serán plantados los arbolitos que nazcan de ellas. Desde su creación, en el vivero se han producido millones de plantas, algunas de ellas en peligro de extinción, entre árboles, arbustos, planta acuática, o helechos para diferentes campañas.

Prensa FNYH – varillas@fnyh.org – Tel. 630 438 093

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Fruto de Madroño (Foto: Manuela Rodriguez)

Fruto de Madroño (Foto: Manuela Rodriguez)

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