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Incendios

Un año más, los días de viento sur de principios de año en Cantabria coincidieron con una oleada de incendios provocados con la intención de generar pastos. Sin embargo, estos fuegos tienen efectos sobre la calidad del suelo y la biodiversidad. Así que, para conocer esos efectos así como para debatir sobre otros modos de gestión sostenible, José Manuel Álvarez-Martínez, del Instituto de Hidráulica de Cantabria, se pasará por el Fluviarium de Liérganes para participar en su ciclo de charlas mensuales.
Jose Manuel Álvarez-Martínez, investigador del IH Cantabria, nos hablará sobre las consecuencias del fuego en los suelos.

Jose Manuel Álvarez-Martínez, investigador del IH Cantabria, nos hablará sobre las consecuencias del fuego en los suelos.

Esta actividad forma parte de las acciones de divulgación medioambiental del proyecto LIFE Anillo Verde de la Bahía de Santander, que pretende recuperar espacios degradados pero de gran valor ecológico, y que en marzo sufrió uno de los incendios en los Pozos de Valcaba, a los pies de Peña Cabarga. El proyecto LIFE Anillo Verde está coordinado por Fundación Naturaleza y Hombre en colaboración con la empresa pública MARE y cuenta con la cofinanciación de la Unión Europea a través del programa LIFE de conservación medioambiental, la de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria y el apoyo de Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. MÁS RECURSOS: Mira aquí la presentación sobre los efectos ecológicos de los incendios. DATOS PRÁCTICOS: Lugar: Fluviarium de Liérganes Fecha: viernes, 24 de mayo de 2019 Hora: 19 h. Imparte: Jose Manuel Álvarez-Martínez, investigador del Instituto de Hidráulica de Cantabria, y técnicos de Fundación Naturaleza y Hombre. ENTRADA GRATIS. Cartel Charla Incendios Fluviarium de Liérganes

La repoblación que se había llevado a cabo en los Pozos de Valcaba, en Pámanes (Liérganes), dentro del proyecto LIFE ‘Anillo Verde de la Bahía de Santander’ ha ardido en la última oleada de incendios que se han registrado en Cantabria, uno de los cuales ha afectado a buena parte del encinar de la ladera sur del macizo de Peña Cabarga.

Así que hemos pensado que sería una buena idea hacer una jornada de reforestación, este sábado, 9 de marzo, de 10 a 14 h., para reemplazar todo lo que podamos… Apúntate si quieres contribuir a reforestar los montes de Cantabria. Va a ser un gesto pequeño, pero útil.

Y además podrás visitar los Pozos de Valcaba que, a pesar de todo, siguen siendo un lugar idílico.

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Aproximadamente, 500 plantas jóvenes de especies autóctonas ardieron en las parcelas gestionadas por el proyecto, “más o menos el 70% de la reforestación”, en un incendio que ha afectado también a bosques de encinas ya adultas y cuya extensión total abarca “unas 25 ha”, según Ana Isabel Ríos, presidenta de la Junta Vecinal de Pámanes, a la que pertenecen los terrenos. Carlos Sánchez, presidente de Fundación Naturaleza y Hombre, que coordina los trabajos, ha señalado que se pedirá una investigación de lo sucedido y ha avanzado que la repoblación quemada “se restaurará inmediatamente”.

El sábado se celebrará una jornada de reforestación

El incendio ocurrió justo el mismo día que uno de los guardas rurales de Fundación Naturaleza y Hombre lamentara en el Diario Montañés que lo que ellos reforestan, “otros lo queman”, y se ha llevado por delante encinas, madroños, castaños, endrinos, laureles y saúcos que poco a poco iban creciendo en varias de las fincas, y también ha llegado a alcanzar los grandes árboles de bosque mixto que bordean las lagunas, en una noche en la que el viento sur ha propagado rápidamente los últimos fuegos que se han producido en varios puntos de la región.

El incendio ha afectado también a buena parte del encinar de la ladera sur de Peña Cabarga

Los Pozos de Valcaba son dos lagunas artificiales de origen minero rodeadas de un frondoso bosque mixto al  pie del macizo de Peña Cabarga, en Pámanes. El abandono de la zona lo llenó de plumero, pero tras los trabajos de Fundación Naturaleza y Hombre en colaboración con la Junta Vecinal de Pámanes y el Ayuntamiento de Liérganes, esta especie invasora retrocedió a favor del arbolado autóctono, y ahora es un lugar idílico que forma parte de los senderos turísticos del municipio.

Las repoblaciones con especies autóctonas de los Pozos de Valcaba forman parte del proyecto LIFE ‘Anillo Verde de la Bahía de Santander’, coordinado por Fundación Naturaleza y Hombre en asociación con la empresa pública MARE y que cuenta con la cofinanciación de la Unión Europea, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria y el apoyo de Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.

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DATOS PRÁCTICOS:
Jornada de reforestación.
Lugar: Pozos de Valcaba.
Día: sábado, 9 de marzo.
Hora: 10 a 14 h.
Punto de encuentro: Barrio Tarriba (Pámanes) (ver mapa)
Recomendaciones: debido a las cenizas, es recomendable llevar ropa vieja y calzado cómodo.
Se ofrecerá un pequeño avituallamiento.
Comparte coche: si lo deseas, puedes también relleanar el formulario de Comparte Coche y te pondremos en contacto con otros voluntarios tanto si te ofreces a compartir tu vehículo como si eres tú quien necesita que te lleven.

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Incendios en el Hayedo de La Zamina. Foto de FNYH.

El Hayedo de La Zamina es una franja de bosque que corre paralela a la carretera que va desde La Concha, en San Roque de Riomiera, en dirección al Puerto de Lunada. Esta semana ha sufrido un incendio cercano, por Portillo Ocijo, que personal de Fundación Naturaleza y Hombre se afana ahora en apagar, y a principios de año hubo otro, aún mayor, que lo cercó y cuyos daños fueron muy graves.

La Zamina es la mancha forestal de mayor extensión de la zona. Cobija a corzos y jabalíes, entre otras especies, y forma parte de la Red Natura 2000 en el LIC (Lugar de Interés Comunitario) Montaña Oriental. Pero no es todo lo grande que debiera, especialmente en un tramo en que se ve arrinconada apenas en la cresta de la montaña.

El rastro de los incendios en la ladera es muy evidente: una mancha oscura entre los árboles y los prados bajos, y que es la responsable de que el hayedo no pueda crecer, y mucho menos regenerarse. Porque la práctica de prender fuego para supuestamente crear y mejorar pastos no da ninguna oportunidad a las hayas jóvenes que circundan la mancha de árboles adultos, en una zona limítrofe que es esencial para el mantenimiento de la biodiversidad porque es el lugar donde los ejemplares nuevos pueden recibir la luz del sol y prosperar.

Fuegos que no se apagan

La gran cantidad de incendios que se dan en épocas de viento sur hace que la extinción de aquellos en los que no hay riesgo para las personas o las viviendas se vea relegada. Pero esto ocurre también aunque no haya otros frentes que atender. Pasó en enero en el Hayedo de La Zamina, que se dejó arder durante días, y ocurre también con frecuencia en el resto de la Montaña Oriental.

De esa forma, áreas con gran biodiversidad sufren un año tras otro la pérdida de especies animales y vegetales así como de refugios para pequeños mamíferos y anfibios, lo que compromete la conservación en una zona que goza de un rango especial de protección por la Unión Europea.

El fuego y los pastos

Las quemas, además, no son la mejor opción para conseguir pastos y los brotes de hierba que logran son poco duraderos. La realidad es que los nutrientes liberados a través de estas cenizas no se fijan al suelo, sino que son arrastrados por la lluvia, lo que empeora la calidad del suelo y lo erosiona, especialmente en zonas de pendiente, que son mayoría en la región, y compromete también el cauce de los ríos, que tendrán que soportar un exceso de sedimento.

Si acaso, la especie que más se ve favorecida a la larga es el tojo (Ulex europaeus), un matorral de flores amarillas que soporta bien el fuego, y que destaca por su gran capacidad de regeneración y colonización.

Alternativas

Por el contrario, la descomposición natural de la vegetación en un lugar no incendiado, por ejemplo manejado a través del desbroce, allí donde sea posible, es lenta, lo que permite la incorporación de los nutrientes al suelo de forma duradera. Después, la gestión del monte con ganado como ovejas o cabras contribuiría a mantenerlo en buenas condiciones.

La puesta en valor de los bosques pasa por la educación de la población, la lucha contra el abandono del mundo rural, la mejora de las condiciones de vida en el campo… Para lograr todo esto, es imprescindible la participación de todos: juntas vecinales, ganaderos, administraciones, organizaciones conservacionistas, negocios locales…

PARA SABER MÁS:
Información sobre incendios en la web de FNYH
Editorial publicado en El Diario Montañés sobre los incendios en Cantabria, firmado conjuntamente por Fundación Oso Pardo, Fundación Naturaleza y Hombre y Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos

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Doctor en geología y biólogo Enrique Francés Arriola

Se avecina un gran cambio en nuestro entorno y el gran agente modelador de nuestro paisaje va a ser el cambio climático. Alteración del clima mundial que ha llegado para quedarse y ante la que hay que ponerse las pilas desde todos los ámbitos.

“La Península Ibérica y el Mediterráneo van a ser de las áreas más amenazadas por el cambio climático” apenas unos minutos de la presentación del doctor en geología y biólogo Enrique Francés nos situaba de frente a una situación real y a la que ya nos enfrentamos a nivel planetario.

Ocurría en el ecomuseo Fluviarium, a comienzos de diciembre, cuando se hacía hueco al cambio climático dentro del programa de divulgación “Los viernes de FNYH” que dedica la tarde de un viernes cada mes a un tema de actualidad sobre nuestro entorno a través del proyecto LIFE Conservación de la Biodiversidad en el río Miera coordinado por Fundación Naturaleza y Hombre y que cuenta, además, con la empresa pública Medio Ambiente, Agua, Residuos y Energía de Cantabria, S.A., (MARE) y la Consejería de Universidades e Investigación, Medio Ambiente y Política Social del Gobierno de Cantabria como beneficiarios asociados. Y dispone del apoyo económico de la citada Consejería, de Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España, y del instrumento financiero LIFE de la Unión Europea.

Otras de las grandes presentaciones realizadas a lo largo del año 2017 fueron sobre la anguila europea de mano de Amadeo Rodríguez, presidente de la ACAAP quien en dos charlas nos introdujo en la importancia para la biodiversidad de que un curioso pez como es la anguila europea vuelvan a realizar su migración en los ríos cántabros. Jornadas que culminaron con dos repoblaciones cada una de un centenar de ejemplares de jóvenes anguilas europeas en el río Miera a su paso por el Pozo Negro y el barrio de Rubalcaba.

La amenaza a la que se enfrentan los anfibios y concretamente la salamandra, que por culpa de un virus ya ha desaparecido de países como Holanda en apenas cuatro años, llegó de la mano del investigador David Lastra de la Universidad de Ciencias Naturales de Praga, República Checa.

El geólogo Enrique Francés Arriola durante el animado debate que se generó después de su presentación.

El geólogo Enrique Francés Arriola durante el animado debate que se generó después de su presentación.

Un ave emblemática que retorna a las montañas cantábricas como es el quebrantahuesos tuvo su espacio gracias a la Fundación Quebrantahuesos y su presidente Gerardo Báguena, quien nos hizo mirar al cielo de la alta montaña cántabra de una forma esperanzadora.

Un espacio grande en nuestra concepción naturalística también lograron los insectos gracias a la crucial labor que realizan para el mantenimiento de la biodiversidad tal y como nos explicó Jorge Garzón de la Asociación ALAS dedicada al estudio y la conservación de los lepidópteros y odonatos ibéricos.

O el grave problema al que nos enfrentamos por culpa de la avispa asiática, en donde reunimos varios expertos para enfocar su desaparición de la manera más efectiva por la grave amenaza que supone para la diversidad de polinizadores de nuestros ecosistemas. No menos preocupante son los incendios que cada año calcinan bosques en la Montaña Oriental, razón por la que fomentamos el encuentro de expertos en el ecomuseo Fluviarium un año más.

Enrique Francés en compañía de Carlos Sánchez, presidente de FNYH, la coordinadora del proyecto LIFE Miera Blanca Serrano y la coordinadora del programa de Educación Ambiental, Laura Dorado.

Enrique Francés en compañía de Carlos Sánchez, presidente de FNYH, la coordinadora del proyecto LIFE Miera, Blanca Serrano, y la coordinadora del programa de Educación Ambiental, Laura Dorado.

Enrique Francés cerraba el ciclo de charlas del 2017 al mismo tiempo que nos demostraba que no estábamos ante un “artefacto” como se denomina cuando en ciencia se propaga una información falsa.  Afortunadamente Cantabria cuenta con una buena red de estaciones meteorológicas de las que ya se están extrayendo fiables modelos predictivos.

Es por ello que en el año 2090 afirmaba el investigador “el litoral de Cantabria será como hoy es Liébana y los valles interiores tendrán el clima actual de Murcia”. Por lo que urgía en que se difundan y tomen medidas gubernamentales y sociales de adaptación al cambio climático que se avecina.

Y en una comunidad como la cántabra que sustenta su productividad en el sector primario debe prepararse para los grandes cambios paisajísticos que motivarán otros usos del territorio como el que ya se vaticina para el mundo agrícola; o la drástica disminución de los pastos que se va a producir y que afectará directamente a la ganadería de leche. La urgencia del investigador se sumaba al interés de los asistentes quienes culminaron la presentación con un interesante debate salpicado de preguntas por un mejor futuro social y medioambiental.

Si quieres ver la presentación completa de Enrique Francés Arriola sobre el Cambio climático en Cantabria.

Charla incendios con Virginia Carracedo

Liérganes, 18 de enero de 2016

El sábado, 16 de enero de 2016, cerca de cien personas asistieron a la charla-coloquio sobre los incendios forestales ofrecida por la investigadora Virginia Carracedo en el Fluviarium de Liérganes, en el marco del Proyecto LIFE Miera. Durante casi tres horas, Virginia Carracedo explicó a los asistentes la evolución de los incendios en Cantabria entre los años 1991 y 2010, periodo de estudio reflejado en su reciente Tesis Doctoral “Incendios forestales y gestión del fuego en Cantabria”.

Así se reflejó que Cantabria es una de las regiones de Europa en las que más se quema, junto con otras regiones del noroeste de España: Asturias, Galicia y las provincias de Zamora y León. Estas regiones presentan un riesgo de incendio extremo, categoría que se alcanza cuando el riesgo de incendio supera el 4%. Concretamente, en Cantabria las zonas que más se queman son tres: la Montaña Oriental, los Valles de Cabuérniga y Alto Nansa, y el Sur de Cantabria. Las dos primeras zonas son objeto de incendios de invierno, mientras que los fuegos se concentran en el periodo de verano para el Sur de Cantabria. Los incendios sufridos el pasado mes de diciembre se corresponden con los incendios invernales, en los que de nuevo las áreas más afectadas han sido las comarcas de Cabuérniga (2.500 hectáreas), Soba (1.500 ha) y Nansa (1.400 ha). Se trata de zonas rurales, con una baja densidad de población, situados en espacios naturales protegidos, en la mayor parte de los casos.

El estudio de los fuegos y sus causas lleva a Virginia Carracedo a afirmar que el 77% de los fuegos son intencionados, y que están motivados principalmente, el 72%, por la quema de matorral para la generación de pasto para la ganadería. Mientras que un 13% de los incendios se deben a negligencias motivadas igualmente por el interés de regenerar pastos, es decir quemas controladas que se escapan y provocan un incendio.

Por otro lado, la investigadora hacía hincapié en la dificultad para apagar los incendios debido a que se producen en zonas inaccesibles por tierra, con condiciones meteorológicas adversas que impiden volar a los medios aéreos pro los fuertes vientos y, cada vez más, provocados en las últimas horas del día lo que favorece que se extiendan durante la noche.

2015 será el año con mayor superficie quemada en Cantabria desde que se recopilan estos datos

Los años 1989 y de 2012 fueron, por este orden, los que más superficie quemada dejaron en Cantabria, sin embargo el episodio vivido el pasado mes de diciembre con cerca de 10.000 hectáreas calcinadas llevará a 2015 al primer puesto de la clasificación, sin embargo esto no se confirmará hasta que se publiquen los datos definitivos de arbolado y matorral muerto, lo que requerirá todavía unos meses de estudio.

Los especialmente graves incendios de 2015 se sitúan dentro de una tendencia al alza de la superficie quemada visible desde 2009. Entre las causas, que Virginia Carracedo apuntaba, pueden estar los cambios en la Política Agraria Comunitaria (PAC) y los afectados por la Ley de Montes.

Interesante coloquio en el que participaron las autoridades de montes y medio natural del Gobierno de Cantabria

Tras la ponencia de Virginia Carracedo, tuvo lugar un intenso debate en el que la población local, técnicos, profesionales, investigadores y agentes del medio natural pusieron de manifiesto sus opiniones y sus propuestas de solución, en el que también participaron el Director General del Medio Natural, Antonio Lucio, y el Jefe del Servicio de Montes, Javier Espinosa.

En opinión de Antonio Lucio el modelo actual de prevención y extinción de incendios no funciona y este episodio del mes diciembre debe aprovecharse para poner en marcha un plan de larga duración basado en la prevención, la sensibilización y la extinción, dotado del personal necesario que actualmente se encuentra muy mermado debido a la falta de reemplazo de los técnicos, agentes y cuadrillas que se jubilan. Sin embargo este nuevo plan debe basarse en la concertación y no en la confrontación.

Otras opiniones del público apuntaban a que la población desconoce los problemas para el ecosistema y para la calidad y conservación del suelo que producen los fuegos, y que son responsables del empobrecimiento y de la pérdida de suelos, debido a la fuerte pendiente de los terrenos en los que se producen. Además, se hizo hincapié en cómo la PAC fomenta los fuegos para la creación de pasto, al subvencionar la vegetación menor de 40 centímetros excluyendo así las áreas matorralizadas. Por otro lado se señalaba que estas ayudas aportaban beneficios privados en terrenos públicos, sin ofrecer ningún beneficio a los tenedores de los terrenos, principalmente juntas vecinales, que les permitan mejorar el estado de sus montes y responsabilizarse de su gestión. Se señaló también que el 25% de la renta agraria procede de subvenciones.

Por otro lado se proponía la puesta en valor del monte y de sus diferentes usos, ya que en las últimas décadas la población rural ha disminuido y abandonado ciertos usos forestales, lo que está provocando cambios en el mosaico paisajístico en estos montes. La puesta en valor de los recursos forestales ofrecería a la población rural otras alternativas de desarrollo rural que frenaran la despoblación y disminuyeran los incendios forestales, ya que los montes se verían como terrenos valiosos.

Por último es necesario hacer autocrítica y poner sobre la mesa qué es lo que no se está haciendo correctamente para poder mejorarlo, qué leyes no se están cumpliendo correctamente y porqué existe permisividad con el fuego por parte de la Administración y de la propia población, permisividad que se refleja en el lenguaje utilizado para hablar de los fuegos: “técnica de manejo”, “episodio”, etc.