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La repoblación que se había llevado a cabo en los Pozos de Valcaba, en Pámanes (Liérganes), dentro del proyecto LIFE ‘Anillo Verde de la Bahía de Santander’ ha ardido en la última oleada de incendios que se han registrado en Cantabria, uno de los cuales ha afectado a buena parte del encinar de la ladera sur del macizo de Peña Cabarga.

Así que hemos pensado que sería una buena idea hacer una jornada de reforestación, este sábado, 9 de marzo, de 10 a 14 h., para reemplazar todo lo que podamos… Apúntate si quieres contribuir a reforestar los montes de Cantabria. Va a ser un gesto pequeño, pero útil.

Y además podrás visitar los Pozos de Valcaba que, a pesar de todo, siguen siendo un lugar idílico.

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Aproximadamente, 500 plantas jóvenes de especies autóctonas ardieron en las parcelas gestionadas por el proyecto, “más o menos el 70% de la reforestación”, en un incendio que ha afectado también a bosques de encinas ya adultas y cuya extensión total abarca “unas 25 ha”, según Ana Isabel Ríos, presidenta de la Junta Vecinal de Pámanes, a la que pertenecen los terrenos. Carlos Sánchez, presidente de Fundación Naturaleza y Hombre, que coordina los trabajos, ha señalado que se pedirá una investigación de lo sucedido y ha avanzado que la repoblación quemada “se restaurará inmediatamente”.

El sábado se celebrará una jornada de reforestación

El incendio ocurrió justo el mismo día que uno de los guardas rurales de Fundación Naturaleza y Hombre lamentara en el Diario Montañés que lo que ellos reforestan, “otros lo queman”, y se ha llevado por delante encinas, madroños, castaños, endrinos, laureles y saúcos que poco a poco iban creciendo en varias de las fincas, y también ha llegado a alcanzar los grandes árboles de bosque mixto que bordean las lagunas, en una noche en la que el viento sur ha propagado rápidamente los últimos fuegos que se han producido en varios puntos de la región.

El incendio ha afectado también a buena parte del encinar de la ladera sur de Peña Cabarga

Los Pozos de Valcaba son dos lagunas artificiales de origen minero rodeadas de un frondoso bosque mixto al  pie del macizo de Peña Cabarga, en Pámanes. El abandono de la zona lo llenó de plumero, pero tras los trabajos de Fundación Naturaleza y Hombre en colaboración con la Junta Vecinal de Pámanes y el Ayuntamiento de Liérganes, esta especie invasora retrocedió a favor del arbolado autóctono, y ahora es un lugar idílico que forma parte de los senderos turísticos del municipio.

Las repoblaciones con especies autóctonas de los Pozos de Valcaba forman parte del proyecto LIFE ‘Anillo Verde de la Bahía de Santander’, coordinado por Fundación Naturaleza y Hombre en asociación con la empresa pública MARE y que cuenta con la cofinanciación de la Unión Europea, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria y el apoyo de Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.

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DATOS PRÁCTICOS:
Jornada de reforestación.
Lugar: Pozos de Valcaba.
Día: sábado, 9 de marzo.
Hora: 10 a 14 h.
Punto de encuentro: Barrio Tarriba (Pámanes) (ver mapa)
Recomendaciones: debido a las cenizas, es recomendable llevar ropa vieja y calzado cómodo.
Se ofrecerá un pequeño avituallamiento.
Comparte coche: si lo deseas, puedes también relleanar el formulario de Comparte Coche y te pondremos en contacto con otros voluntarios tanto si te ofreces a compartir tu vehículo como si eres tú quien necesita que te lleven.

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MAPA DEL PUNTO DE ENCUENTRO:

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Incendios en el Hayedo de La Zamina. Foto de FNYH.

El Hayedo de La Zamina es una franja de bosque que corre paralela a la carretera que va desde La Concha, en San Roque de Riomiera, en dirección al Puerto de Lunada. Esta semana ha sufrido un incendio cercano, por Portillo Ocijo, que personal de Fundación Naturaleza y Hombre se afana ahora en apagar, y a principios de año hubo otro, aún mayor, que lo cercó y cuyos daños fueron muy graves.

La Zamina es la mancha forestal de mayor extensión de la zona. Cobija a corzos y jabalíes, entre otras especies, y forma parte de la Red Natura 2000 en el LIC (Lugar de Interés Comunitario) Montaña Oriental. Pero no es todo lo grande que debiera, especialmente en un tramo en que se ve arrinconada apenas en la cresta de la montaña.

El rastro de los incendios en la ladera es muy evidente: una mancha oscura entre los árboles y los prados bajos, y que es la responsable de que el hayedo no pueda crecer, y mucho menos regenerarse. Porque la práctica de prender fuego para supuestamente crear y mejorar pastos no da ninguna oportunidad a las hayas jóvenes que circundan la mancha de árboles adultos, en una zona limítrofe que es esencial para el mantenimiento de la biodiversidad porque es el lugar donde los ejemplares nuevos pueden recibir la luz del sol y prosperar.

Fuegos que no se apagan

La gran cantidad de incendios que se dan en épocas de viento sur hace que la extinción de aquellos en los que no hay riesgo para las personas o las viviendas se vea relegada. Pero esto ocurre también aunque no haya otros frentes que atender. Pasó en enero en el Hayedo de La Zamina, que se dejó arder durante días, y ocurre también con frecuencia en el resto de la Montaña Oriental.

De esa forma, áreas con gran biodiversidad sufren un año tras otro la pérdida de especies animales y vegetales así como de refugios para pequeños mamíferos y anfibios, lo que compromete la conservación en una zona que goza de un rango especial de protección por la Unión Europea.

El fuego y los pastos

Las quemas, además, no son la mejor opción para conseguir pastos y los brotes de hierba que logran son poco duraderos. La realidad es que los nutrientes liberados a través de estas cenizas no se fijan al suelo, sino que son arrastrados por la lluvia, lo que empeora la calidad del suelo y lo erosiona, especialmente en zonas de pendiente, que son mayoría en la región, y compromete también el cauce de los ríos, que tendrán que soportar un exceso de sedimento.

Si acaso, la especie que más se ve favorecida a la larga es el tojo (Ulex europaeus), un matorral de flores amarillas que soporta bien el fuego, y que destaca por su gran capacidad de regeneración y colonización.

Alternativas

Por el contrario, la descomposición natural de la vegetación en un lugar no incendiado, por ejemplo manejado a través del desbroce, allí donde sea posible, es lenta, lo que permite la incorporación de los nutrientes al suelo de forma duradera. Después, la gestión del monte con ganado como ovejas o cabras contribuiría a mantenerlo en buenas condiciones.

La puesta en valor de los bosques pasa por la educación de la población, la lucha contra el abandono del mundo rural, la mejora de las condiciones de vida en el campo… Para lograr todo esto, es imprescindible la participación de todos: juntas vecinales, ganaderos, administraciones, organizaciones conservacionistas, negocios locales…

PARA SABER MÁS:
Información sobre incendios en la web de FNYH
Editorial publicado en El Diario Montañés sobre los incendios en Cantabria, firmado conjuntamente por Fundación Oso Pardo, Fundación Naturaleza y Hombre y Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos

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Editorial Incendios Cantabria

Reproducimos aquí el editorial publicado en El Diario Montañés el lunes, 25 de febrero de 2019, justo tras una gran oleada de incendios en Cantabria (parece ser que intencionados la mayor parte de ellos), y que firmamos conjuntamente Fundación Oso Pardo, Fundación Naturaleza y HombreFundación para la Conservación del Quebrantahuesos:

Cantabria ha vuelto a sufrir en los últimos días una nueva oleada de incendios que nos dejaron más de doscientos fuegos presuntamente intencionados y afectaron a la mitad de los municipios de la Comunidad, lo que ya de por sí resulta alarmante. Pero, con todo, lo peor es que los datos dibujan una tendencia muy preocupante y reclaman el análisis urgente de lo que está pasando, especialmente por parte de la administración cántabra. No sin rubor se debe aceptar que nos encontremos a la cabeza de las regiones de la Unión Europea en número de incendios en relación con su superficie. Mientras que en todos los países del Sur de Europa y en todas las demás regiones de España se ha conseguido ir reduciendo la incidencia de los incendios, en Cantabria y Asturias no ha dejado de aumentar durante las últimas décadas tanto su número, como la superficie afectada por el fuego y la frecuencia de los grandes incendios (los que recorren más de 100 ha). De esta forma, Cantabria registra una media de 730 incendios al año, lo que nos da una idea de la magnitud del problema. ¿Por qué ocurre?

Los expertos en incendios forestales, y cualquiera que conozca nuestro medio rural, saben que quienes queman en Cantabria son gente del territorio que usan el fuego como herramienta para crear o mantener los pastos, o bien como espita y altavoz de sus quejas, justificadas o no, pero asociadas a la crisis sin precedentes que está sufriendo el mundo rural. Alguno de los incendios puede ser imputable a la acción de pirómanos (que, tal como define la RAE, son enfermos con una “tendencia patológica a la provocación de incendios” –sin una razón o a cambio de nada, podríamos añadir nosotros-), aunque las estadísticas oficiales les atribuyen un porcentaje de siniestros muy bajo.

Un rasgo distintivo de los incendios cantábricos es que muchos se producen en invierno o principio de primavera, una época a priori desfavorable al fuego, pero favorable para quemar el matorral con la intención de regenerar los pastos o ampliar la superficie pastable. Estas quemas pueden ser autorizadas y tienen que ser vigiladas para evitar que el fuego se descontrole. Pero algo no está funcionando bien para que la mayoría de las quemas se lleven a cabo con nocturnidad, sin permisos y sin vigilancia. Las quemas pasan entonces a ser ilegales e incontroladas, y pueden convertirse en un grave problema para la conservación de nuestra biodiversidad y para otras actividades de mucho interés como la apicultura.

Una medida muy recomendable sería fomentar los desbroces de matorral realizados de forma manual o mecanizada. Son una buena alternativa a las quemas prescritas allí donde la orografía del terreno permite realizarlos, y siempre que posteriormente vayan asociados a una adecuada carga ganadera. Es una medida que además puede generar empleo local.

Lo que bajo ningún concepto se puede admitir o justificar es el uso del fuego para protestar, aun comprendiendo que la gente del medio rural sufra escasez de infraestructuras y servicios o asista impotente al vaciamiento de sus pueblos, entre otros desasosiegos. Porque, con el denominador común de la sensación de abandono, se está creando una caja de Pandora en la que se enmarañan todo tipo de agravios percibidos, incluyendo a la fauna salvaje y el retraso en el pago de indemnizaciones. Las crisis sociales y/o económicas no son exclusivas de un sólo sector o grupo social, y asistiríamos a un caos si todos aquellos que se encuentran en problemas encauzaran sus protestas de una manera tan destructiva.

Durante décadas la política de lucha contra el fuego se ha basado casi exclusivamente en la mejora de los medios de extinción, y los esfuerzos en prevención han sido pocos. Sin embargo, tal como nos dicen los datos, esta política en la montaña cantábrica ha fracasado. Hay que apostar decididamente por las medidas de prevención; no sólo se trata de apagar bien el incendio sino de que éste no llegue a producirse. No hay que olvidar, además, que en prevención y también en investigación de los incendios, es esencial contar con una plantilla suficiente de Agentes del Medio Natural.

Creemos necesario que todos los incendios deben ser abordados y extinguidos independientemente del tipo de hábitat al que afecten. Ante oleadas de incendios como la de estos días, es evidente que se debe priorizar la extinción de los que amenacen directamente a las personas o sus bienes. Pero cuando esto no ocurre y los incendios afectan a determinados hábitats y, además de esto, se producen en zonas de elevada altitud y alejadas de zonas habitadas, es muy frecuente observar cómo no se interviene y permanecen activos durante varios días calcinando un elevado número de hectáreas, muchas veces en espacios de la Red Natura 2000 (la red europea de espacios naturales protegidos).

Abordar la complejidad de este escenario requiere una administración que entienda y atienda a los habitantes del medio rural, que demuestre su capacidad para el diálogo, pero que a la vez se enfrente de forma enérgica a aquellos que infringen la ley en beneficio propio o por pura inmoralidad. De otro modo, asistiremos un año sí y otro también a oleadas de incendios, a la pérdida de biodiversidad y al empeoramiento de la fractura social entre el medio rural y el urbano.

Por último, queremos hacer un llamamiento a la colaboración ciudadana que entendemos decisiva para combatir con éxito esta lacra y la impunidad que la rodea. El encubrimiento del autor, mal entendido como silencio de vecindad, es un error muy caro que pagamos y sufrimos todos los cántabros.

Guillermo Palomero. Fundación Oso Pardo.
Carlos Sánchez. Fundación Naturaleza y Hombre.
Gerardo Báguena. Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos.
El Diario Montañés.
Lunes, 25 de febrero de 2019.

PARA SABER MÁS:
Información sobre incendios en la web de FNYH
Fundación Oso Pardo
Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos
Información sobre incendios en El Diario Montañes

Oveja del rebaño de Fundación Naturaleza y Hombre

Ovejas lachas y carranzanas llevan paseándose todo el 2018 por la Montaña Cantábrico-Burgalesa, en las reforestaciones llevadas a cabo por Fundación Naturaleza y Hombre en colaboración con Fundación Banco Santander, con la importante misión de mantener el bosque libre de maleza y contribuir, así, al éxito de un corredor biológico entre los hayedos del Alto Asón y el Alto Pas.

Talas indiscriminadas para abastecer a las fábricas de cañones o construir navíos a partir del siglo XVII o incendios provocados han hecho que las cuencas fluviales pasiegas sufran especialmente la deforestación, y en un intento de recuperar algo de los bosques originales, FNYH lleva casi 25 años plantando especies autóctonas a través de distintos proyectos, en una extensión de más de 200 hectáreas entre Burgos y Cantabria.

El proyecto ha contado con la colaboración de Fundación Banco Santander

Una de esas iniciativas tenía como objetivo crear un corredor biológico de pequeños bosques que, pasando por el Alto Miera, permitiera a la fauna forestal moverse entre los hayedos del Alto Asón y del Alto Pas. En Burgos, en concreto, las zonas en que se actuó fueron El Bernacho y Busturejo, en el municipio de Espinosa de los Monteros, mientras que en Cantabria se intervino en San Roque de Riomiera, Vega de Pas y Soba. ¿Los beneficiados? Corzos, pícidos (todo tipo de pájaros carpinteros), gatos monteses, jabalíes, azores… y la biodiversidad en general.

Para ello se plantaron hayas, fresnos, tilos, abedules, robles y servales. Ese proyecto, financiado por Fundación Banco Santander, concluyó, pero era necesario asegurarse de que los nuevos árboles salieran adelante, y ahí es donde intervienen las ovejas que, gracias a un nuevo convenio con FBS, han estado pastando en las primeras fases de las repoblaciones para limpiar el área y hacerla menos vulnerable a posibles incendios.

Las costumbres pasiegas en la reforestación

El rebaño, de unas 200 ovejas carranzanas y lachas, está cuidado por mastines y se pastorea según los usos tradicionales. El proyecto contribuye así, además de a la generación de nuevos bosques, a la recuperación de razas autóctonas y de modos de gestión agraria como la muda pasiega, consistente en trasladar a los animales desde el valle a las zonas altas en épocas de buen tiempo mientras que en invierno se vuelven a bajar, y que constituye una práctica muy beneficiosa para el ecosistema, pues en este ir y venir el ganado traslada los nutrientes desde las zonas bajas hasta las cumbres.

El rebaño, de 200 ovejas, mantiene el bosque libre de maleza y evita possibles incendios

En el marco de esta colaboración, se han llevado a cabo también reparaciones en las cabañas pasiegas, construcciones emblemáticas de la zona, con el fin de garantizar refugio para el ganado y conservar el patrimonio etnográfico, así como mantenimiento de cortafuegos y cerramientos, o distintas acciones de educación y sensibilización ambiental.

MÁS RECURSOS:
Fundación Banco Santander
Libro Restauración y Gestión del Bosque Atlántico

Los Viernes del Fluviarium, Charla Ganaderia para gestion silvopastoral del común por Juan Busqué

Ovejas apafuegos, vacas montañeras… las razas autóctonas de ganado conservadas en Cantabria, por su evolución y excelente adaptación al territorio de montaña de la comunidad, han demostrado ser las mejores aliadas para la conservación de la biodiversidad.

“La gran riqueza de razas de ganadería autóctona que existen en Cantabria y su actual uso, que no se corresponde con aquel para el cual sus condiciones fueron optimizadas, se enfrenta a grandes cambios”. Así comenzaba su charla “Ganadería autóctona para la gestión silvopastoral sostenible de los terrenos comunales en Cantabria” que dio Juan Busqué Marcos, investigador del CIFA (Centro de Investigación y Formación Agrarias de Cantabria) dependiente de la Dirección General de Ganadería y Desarrollo Rural de la Consejería de Medio Rural del Gobierno de Cantabria.

La mecanización de los sistemas agropecuarios, durante los años 50 del pasado siglo, indujo notables modificaciones en el mundo rural. Siendo la principal la gran emigración del campo hacia la ciudad que originó. Fue así como se inició una pérdida en los usos de razas de ganadería autóctona y con ello la extinción de algunas de ellas y la puesta en riesgo de otras muchas.

Hoy, que las ayudas económicas europeas priman a los ganaderos para que mantengan este tipo de razas ganaderas únicas para así lograr su supervivencia, se ha comprobado que, junto a sus aprovechamientos pasados, estos animales son capaces de mejorar la gestión de las fincas sobre todo en los terrenos comunales de cada municipio y valle.

Por su demostrada capacidad para desenvolverse en los pastos de montaña, gracias a su notable evolución de años, y así impedir la matorralización de los montes degradados y con ello evitar el gran riesgo de incendios al que estas fincas están expuestas en su abandono, las juntas vecinales deben considerar a este ganado, perfectamente adaptado al territorio durante muchos años, como la mejor forma de gestión silvopastoral.

Los Viernes del Fluviarium, Presidente de FNYH, investigador del CIFA Juan Busqué Marcos y el Coordinador del Anillo Verde de la Bahía de Santander

Los Viernes del Fluviarium, Presidente de FNYH, investigador del CIFA Juan Busqué Marcos y el Coordinador del Anillo Verde de la Bahía de Santander

Un instrumento de gestión que las juntas vecinales y los propios ayuntamientos deben ordenar para el correcto aprovechamiento y mantenimiento de los terrenos comunales. Pero para ello es esencial que se les de el testigo para su gestión a dichos organismos, tanto a juntas vecinales como a los ayuntamientos implicados.

La ganadería extensiva se destaca como un buen aliado de la conservación del medio natural sobre todo en zonas desfavorecidas. Cantabria por tener una elevadísima proporción de pastos permanentes en zona de montaña está considerada mayoritariamente así. No obstante la cultura que antaño estaba asociada a estos pastos de montaña, menos productivos pero desde el punto de vista natural de los más valiosos, por su rica diversidad en plantas y seres vivos asociados a ellos. Además poseen una gran capacidad para fijar gases emitidos a la atmósfera que son los que están acelerando el cambio climático.

Aunque en desuso mayoritariamente, estos pastos del común, sin embargo, no pueden ser transformados a otros usos como sería el de pasto forrajero para practicar la ganadería intensiva, ya que la Comisión Europea exige su mantenimiento mediante las ayudas que provee a través de la PAC (Política Agraria Común de la Unión Europea).

Ganadería autóctona Charla en los Viernes del Fluviarium durante presentación de Juan Busque, investigador del CIFA

Ganadería autóctona Charla en los Viernes del Fluviarium durante presentación de Juan Busque, investigador del CIFA

“Si se valorase la labor de conservación que este ganado autóctono puede realizar en la conservación de los pastos de montaña, haría que estas razas autóctonas de animales domésticos fueran más susceptibles de recibir ayudas europeas para su mantenimiento”, afirmaba el investigador Juan Busqué.

“Es imposible recuperar la cultura rural de Cantabria, actualmente empobrecida. Se ha perdido mucho conocimiento sobre el aprovechamiento del monte y las ventajas que ello suponía para el ganado. Es una cultura difícil de recuperar…” mantenía el ponente.

Sin embargo esa coevolución de los animales domésticos y las plantas se ha mantenido hasta nuestros días por lo que la ganadería autóctona es un patrimonio genético y una fuente para mantener la biodiversidad. No solo las razas emblemáticas como la vaca tudanca, animal de excelentes condiciones para el tiro por lo que fue seleccionada hasta los años 50 del pasado siglo y criada en todos los valles campurrianos, sino las ovejas y las cabras, ganadero menor poco apoyado por las administraciones regionales y la PAC de la Unión Europea.

No obstante estas razas menores como la autóctona oveja carranzana con sus excelentes condiciones para resistir la vida en el monte y con una espesa lana que le alivia el permanecer bajo la lluvia serían una fuente de trabajo para el mundo rural de nuestro siglo. Apoyado en las tecnologías y más sencillos sistemas de gestión de los ganados cuando permanecen en el monte. La presencia humana de nuevo en el campo ayudaría a su vez a convivir con el lobo, una especie que retorna pero que se mantendría a distancia si la montaña estuviera de nuevo vigilada por estos pastores comprometidos en la renovación del mundo rural.

El proyecto LIFE “Anillo Verde de la Bahía de Santander: conectando la naturaleza y la ciudad”, en cuya preservación se trabaja desde la Comisión Europea y bajo la coordinación de Fundación Naturaleza y Hombre. Cuenta con la colaboración de la empresa pública MARE, y con la cofinanciación de la Unión Europea a través del Programa LIFE, instrumento financiero de conservación medioambiental, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria y el apoyo de Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno español, así como con la colaboración del Ayuntamiento de Camargo.

Para ver la presentación completa de Juan Busqué Marcos pincha aquí.

Bienvenida e introducción a la mesa redonda de Carlos Sánchez, presidente de Fundación Naturaleza y Hombre.

“Cantabria es una de las regiones europeas con más superficie de monte quemada por incendios provocados”. Lo dijo Virginia Carracedo, doctora en Geografía de la Universidad de Cantabria, en la mesa redonda sobre “Los incendios forestales en Cantabria” que se celebró el viernes, 17 de marzo, en el ecomuseo Fluviarium de Liérganes y a la que asistieron unas 50 personas que llenaron el aforo.

Organizada por Fundación Naturaleza y Hombre, la charla forma parte de las acciones de comunicación y sensibilización del proyecto LIFE Miera y responde a la inquietud social por hallar soluciones ante la gran cantidad de incendios que han asolado Cantabria los últimos años.

Intervinieron, además de Virginia Carracedo, José Manuel Álvarez Martínez, investigador del Instituto de Hidráulica (IH Cantabria), Francisco Javier Espinosa (jefe del Servicio de Montes de la Dirección General del Medio Natural del Gobierno de Cantabria) y Carlos Sánchez, presidente de Fundación Naturaleza y Hombre.

Virginia Carracedo, investigadora de la Universidad de Cantabria

Virginia Carracedo, investigadora de la Universidad de Cantabria

Virginia Carracedo centró su intervención en la idea de que el fuego lleva utilizándose desde hace 7000 de años para provecho humano y destacó que el 75% de los incendios están provocados por los pastores y ganaderos en matorral y monte bajo para conseguir pastos.

El jefe del Servicio de Montes, por su parte, presentó el Plan Estratégico de Prevención de Incendios Forestales (PEPLIF), aún por aprobar y actualmente sometido a información, y en el que animó a participar a la población. Durante su intervención se lamentó también de que los incendios descontrolados son una “perturbación que nos está impidiendo crecer, que impacta a la sociedad y que, además, son innecesarios”, pues existe la posibilidad de hacer quemas legales, por lo que defendió que “necesitamos un modelo que pase de la quema proscrita a la quema prescrita”.

Francisco Javier Espinosa, jefe del Servicio de Montes de la Dirección General del Medio Natural del Gobierno de Cantabria

Francisco Javier Espinosa, jefe del Servicio de Montes de la Dirección General del Medio Natural del Gobierno de Cantabria

Sobre el tema de las quemas controladas hubo un debate bastante animado entre algunos ponentes y el director de la Fundación, Carlos Sánchez, que se mostró más reacio a legalizarlas, salvo en algunos casos puntuales.

El jefe de Montes, Francisco Javier Espinosa, resaltó, además, que “todos somos culpables” de la situación actual, e ilustró esta queja con que, tanto el año pasado como este, hubo sólo un denuncia ciudadana contra el autor de un incendio.

Juan Manuel Alvarez Martínez, investigador del Instituto de Hidráuica de Cantabria

Juan Manuel Alvarez Martínez, investigador del Instituto de Hidráuica de Cantabria

El investigador del Instituto de Hidráulica, José Manuel Álvarez Martínez, por último, habló de, cómo mediante técnicas de teledetección y modelado espacial (a través, por ejemplo, de imágenes por satélite), se ha podido comprobar que tras incendios recurrentes el suelo tiende a hacerse cada vez más arenoso y pobre y cómo la erosión posterior afecta al cauce de los ríos y a la calidad hidrográfica.

Esta mesa redonda formaba parte del ciclo de conferencias mensuales del proyecto LIFE Conservación de la Biodiversidad del río Miera, coordinado por la Fundación Naturaleza y Hombre, que trata de concienciar sobre los valores ambientales de la zona e implicar a la población en su conservación.

El público asistente se mostró muy participativo en la mesa redonda

El público asistente se mostró muy participativo en la mesa redonda

El proyecto LIFE Miera cuenta, además, con la empresa pública Medio Ambiente, Agua, Residuos y Energía de Cantabria, S.A., (MARE) y la Consejería de Universidades e Investigación, Medio Ambiente y Política Social del Gobierno de Cantabria como beneficiarios asociados. Y dispone del apoyo económico de la citada Consejería, de Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España, y del instrumento financiero LIFE de la Unión Europea.

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Convocatoria Mesa redonda sobre los incendios forestales en Cantabria 17 marzo 2017

“Los incendios forestales en Cantabria” es el tema de la charla que este mes organizamos en el ecomuseo Fluviarium de Liérganes. Tendrá lugar el próximo viernes, 17 de marzo, a las 19 h, con entrada gratuita hasta completar aforo.

Intervendrán en el siguiente orden:

  • Virginia Carracedo, Doctora en Geografía de la Universidad de Cantabria, que nos pondrá en situación de la problemática desde una perspectiva histórica.
  • José Manuel Álvarez Martínez, Doctor en Ecología y Tecnología Ambiental del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, que informará acerca de los impactos ecológicos de los incendios.
  • Francisco Javier Espinosa, Jefe de Servicio de Montes de la Dirección General del Medio Natural del Gobierno de Cantabria, que presentará el Plan Estratégicos de Prevención de Incendios Forestales (PEPLIF), actualmente en periodo de Información Pública.

La mesa redonda y el coloquio posterior buscan entender la tipología de los fuegos y sus efectos para los ecosistemas. Además pretende dar a conocer y debatir las posibles vías de solución que aporta el Gobierno de Cantabria, a través del PEPLIF, Plan Estratégico de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales (2017-2020).

Esta mesa redonda forma parte del ciclo de conferencias mensuales del proyecto LIFE Conservación de la Biodiversidad del río Miera coordinado por la Fundación Naturaleza y Hombre.

Esperamos que puedas aportar tu punto de vista ya sea con tu presencia o a través de redes sociales. Síguenos en facebook y twitter con la etiqueta #IIFFCantabria.

Charla incendios con Virginia Carracedo

Liérganes, 18 de enero de 2016

El sábado, 16 de enero de 2016, cerca de cien personas asistieron a la charla-coloquio sobre los incendios forestales ofrecida por la investigadora Virginia Carracedo en el Fluviarium de Liérganes, en el marco del Proyecto LIFE Miera. Durante casi tres horas, Virginia Carracedo explicó a los asistentes la evolución de los incendios en Cantabria entre los años 1991 y 2010, periodo de estudio reflejado en su reciente Tesis Doctoral “Incendios forestales y gestión del fuego en Cantabria”.

Así se reflejó que Cantabria es una de las regiones de Europa en las que más se quema, junto con otras regiones del noroeste de España: Asturias, Galicia y las provincias de Zamora y León. Estas regiones presentan un riesgo de incendio extremo, categoría que se alcanza cuando el riesgo de incendio supera el 4%. Concretamente, en Cantabria las zonas que más se queman son tres: la Montaña Oriental, los Valles de Cabuérniga y Alto Nansa, y el Sur de Cantabria. Las dos primeras zonas son objeto de incendios de invierno, mientras que los fuegos se concentran en el periodo de verano para el Sur de Cantabria. Los incendios sufridos el pasado mes de diciembre se corresponden con los incendios invernales, en los que de nuevo las áreas más afectadas han sido las comarcas de Cabuérniga (2.500 hectáreas), Soba (1.500 ha) y Nansa (1.400 ha). Se trata de zonas rurales, con una baja densidad de población, situados en espacios naturales protegidos, en la mayor parte de los casos.

El estudio de los fuegos y sus causas lleva a Virginia Carracedo a afirmar que el 77% de los fuegos son intencionados, y que están motivados principalmente, el 72%, por la quema de matorral para la generación de pasto para la ganadería. Mientras que un 13% de los incendios se deben a negligencias motivadas igualmente por el interés de regenerar pastos, es decir quemas controladas que se escapan y provocan un incendio.

Por otro lado, la investigadora hacía hincapié en la dificultad para apagar los incendios debido a que se producen en zonas inaccesibles por tierra, con condiciones meteorológicas adversas que impiden volar a los medios aéreos pro los fuertes vientos y, cada vez más, provocados en las últimas horas del día lo que favorece que se extiendan durante la noche.

2015 será el año con mayor superficie quemada en Cantabria desde que se recopilan estos datos

Los años 1989 y de 2012 fueron, por este orden, los que más superficie quemada dejaron en Cantabria, sin embargo el episodio vivido el pasado mes de diciembre con cerca de 10.000 hectáreas calcinadas llevará a 2015 al primer puesto de la clasificación, sin embargo esto no se confirmará hasta que se publiquen los datos definitivos de arbolado y matorral muerto, lo que requerirá todavía unos meses de estudio.

Los especialmente graves incendios de 2015 se sitúan dentro de una tendencia al alza de la superficie quemada visible desde 2009. Entre las causas, que Virginia Carracedo apuntaba, pueden estar los cambios en la Política Agraria Comunitaria (PAC) y los afectados por la Ley de Montes.

Interesante coloquio en el que participaron las autoridades de montes y medio natural del Gobierno de Cantabria

Tras la ponencia de Virginia Carracedo, tuvo lugar un intenso debate en el que la población local, técnicos, profesionales, investigadores y agentes del medio natural pusieron de manifiesto sus opiniones y sus propuestas de solución, en el que también participaron el Director General del Medio Natural, Antonio Lucio, y el Jefe del Servicio de Montes, Javier Espinosa.

En opinión de Antonio Lucio el modelo actual de prevención y extinción de incendios no funciona y este episodio del mes diciembre debe aprovecharse para poner en marcha un plan de larga duración basado en la prevención, la sensibilización y la extinción, dotado del personal necesario que actualmente se encuentra muy mermado debido a la falta de reemplazo de los técnicos, agentes y cuadrillas que se jubilan. Sin embargo este nuevo plan debe basarse en la concertación y no en la confrontación.

Otras opiniones del público apuntaban a que la población desconoce los problemas para el ecosistema y para la calidad y conservación del suelo que producen los fuegos, y que son responsables del empobrecimiento y de la pérdida de suelos, debido a la fuerte pendiente de los terrenos en los que se producen. Además, se hizo hincapié en cómo la PAC fomenta los fuegos para la creación de pasto, al subvencionar la vegetación menor de 40 centímetros excluyendo así las áreas matorralizadas. Por otro lado se señalaba que estas ayudas aportaban beneficios privados en terrenos públicos, sin ofrecer ningún beneficio a los tenedores de los terrenos, principalmente juntas vecinales, que les permitan mejorar el estado de sus montes y responsabilizarse de su gestión. Se señaló también que el 25% de la renta agraria procede de subvenciones.

Por otro lado se proponía la puesta en valor del monte y de sus diferentes usos, ya que en las últimas décadas la población rural ha disminuido y abandonado ciertos usos forestales, lo que está provocando cambios en el mosaico paisajístico en estos montes. La puesta en valor de los recursos forestales ofrecería a la población rural otras alternativas de desarrollo rural que frenaran la despoblación y disminuyeran los incendios forestales, ya que los montes se verían como terrenos valiosos.

Por último es necesario hacer autocrítica y poner sobre la mesa qué es lo que no se está haciendo correctamente para poder mejorarlo, qué leyes no se están cumpliendo correctamente y porqué existe permisividad con el fuego por parte de la Administración y de la propia población, permisividad que se refleja en el lenguaje utilizado para hablar de los fuegos: “técnica de manejo”, “episodio”, etc.

El sábado 16 de enero a las 18:30 el Fluviarum de Liérganes acogerá una charla-coloquio sobre los incendios forestales en Cantabria

Una vez extinguidas las brasas de los incendios que han asolado los montes de Cantabria durante este mes de diciembre, insólito en cuanto a viento y a altas temperaturas, la FNYH considera importante pararse a reflexionar sobre este problema.

Desde el Gobierno ya están dando los primeros datos sobre la superficie quemada. Por ahora van unas 10000 ha en casi 400 incendios en toda la comunidad autónoma. En menos de un mes han sido unas 4000 ha quemadas más que la media de años anteriores (unas 6000 ha en todo un año).

Por todo ello, la Fundación Naturaleza y Hombre ha organizado una charla-coloquio a cargo de Virginia Carracedo, Investigadora de la Universidad de Cantabria y cuya Tesis Doctoral se ha centrado en los incendios forestales de Cantabria.

Pico San Vicente

Pico San Vicente

El momento idóneo

Después de lo ocurrido durante el mes pasado y temiendo la llegada de nuevos vientos del sur en una época habitual de incendios en Cantabria, la FNYH considera que este es un buen momento para debatir y ver, entre todos, qué podemos hacer.

La charla-coloquio tendrá lugar en el Fluviarium de Liérganes el sábado 16 de enero a las 18:30 con entrada gratuita. La FNYH espera que las personas interesadas puedan asistir para dar su visión y debatir sobre este tema tan problemático y controvertido como son los incendios forestales en esta región.

INCENDIOS EN CANTABRIA

Ciclo de charlas de LIFE Miera

Esta charla-coloquio sobre los incendios en Cantabria será la primera de un año en el que la FNYH, con su proyecto LIFE Miera pretende llevar la conservación de la biodiversidad a las aulas del Fluviarium. Todos los primeros sábados de cada mes tendrá lugar una charla en la que se abordarán los distintos objetivos y acciones de conservación del proyecto como son, los ecosistemas dunares, las poblaciones de nutria y de ciervo volador, la gestión forestal, gestión Peñacabarga, etc.

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Una vez extinguidas las brasas de los incendios que han asolado los montes de Cantabria durante este mes de diciembre insólito en cuanto a viento y altas temperaturas, ha llegado el momento de pararnos a reflexionar sobre este problema.

Para ello, hemos organizado una charla-coloquio el próximo sábado 16 de enero a las 18h30 en el Fluviarium de Liérganes. Contaremos con la presencia como ponente de Virginia Carracedo, investigadora de la Universidad de Cantabria que ha centrado su Tesis Doctoral sobre el tema de los incendios forestales en Cantabria.

La entrada será gratuita hasta completar aforo. Esperamos contar con toda la gente interesada para tratar este problema que se da en toda la cornisa cantábrica y que nos afecta de manera especial en nuestro programa de conservación de la Montaña Pasiega.

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